Guadalupe, entre la leyenda y la historia

Cuenta la leyenda que tras la muerte de San Lucas, la imagen de la Virgen de Guadalupe fue enterrada junto a él , siendo trasladada desde Asia Menor hasta Constantinopla en el siglo IV. Posteriormente, cardenal Gregorio Magno la llevó a Roma en el siglo VI y después la llevó hasta Sevilla, hasta la invasión árabe en el año 711. Para proteger la imagen, unos clerigos se la llevaron, junto con otras reliquias sagradas y la escondieron en un lugar escondido junto al río Guadalupe, en la provincia de Cáceres, en la falda sur de la sierra de Altamira. Posteriormente, un pastor llamado Gil Cordero tuvo una aparición en la que la Virgen le mostró el lugar donde estaba enterrada. (Ver Leyenda).

El Santuario empezó a construirse a finales del siglo XIII, en realidad una pequeña ermita, pobre y humilde, que un siglo más tarde fue sustituída por una iglesia tras visitar el lugar el rey  Alfonso XI, que gustaba cazar por estas sierras. Junto a la iglesia se fundó en 1337 un pequeño pueblo con el nombre de La Puebla, siendo sus habitantes los encargados por el rey para empezar las obras del monasterio. En 1389, el monasterio es entregado a la Orden de San Jerónimo, que se mantuvieron en este lugar cuatro siglos, hasta que la desamortización de 1835 les expulsó de este lugar, convirtiéndose de nuevo en parroquia, dependiente de la diócesis de Toledo. En 1908, el monasterio pasa a manos de la Orden Franciscana que rige el Monasterio y el Santuario desde entonces.  

Este Santuario se ha convertido a lo largo de sus siete siglos de historia en un importante centro de peregrinación y religioso mundialmente venerado. Muchos reyes acudieron al Santuario para agradecer favores a la Virgen y venerar su imagen. La mayor vinculación real, por el número de veces que vinieron hasta Guadalupe fue la de los Reyes Católicos,  Fernando e Isabel.Isabel la Católica llegó a ordenar que su testamento fuera custodiado por los monjes. En una sala del monasterio se dispusieron las órdenes que Cristóbal Colón necesitaba para emprender el viaje hacia la conquista de América. El 20 de junio de 1492 la reina Isabel, en presencia de su esposo Fernando, firmó las cartas dirigidas a los alcaldes de Palos y Moguer para ayudar a Cristóbal Colón en el aprovisionamiento y preparación de sus carabelas para el viaje. Es por ello que este lugar sagrado tiene una extraordinaria importancia en la conquista y evangelización del Nuevo Mundo.

En el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe existe un cuadro que muestra esa importancia. Se trata de la obra de J.M. Nuñez titulada Bautizo de indios en presencia de Cristobal Colón. El cuadro muestra la escena que tuvo lugar en 1496, cuando Cristobal Colón visitó el Monasterio de Guadalupe  tras su segundo viaje y trajo dos indios, Cristóbal y Pedro, que fueron bautizados en la pila que aparece en el cuadro y que actualmente se encuentra en la plaza de Santa María de Guadalupe, frente a la fachada principal del Monasterio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s