La leyenda de San Pedro del Barco

Puente románico de El Barco de Avila
Puente románico de El Barco de Avila

La vieja mula, pese a tener los ojos vendados, caminaba con rumbo fijo. Llevaba ya tres días de camino. Tres días en los que no había probado comida ni bebida alguna. Como si la providencia guiara su desconocido camino. La comitiva caminaba junto a ellas. Cada vez más numerosa, había partido desde la localidad de Barco de Ávila, lugar de nacimiento del finado que transportaba la vieja mula y ahora se encontraba frente a la muralla de Ávila.

Y según avanzaba en su interminable camino, cada vez más gente se sumaba a la marcha. Todos se santiguaban a paso del cadáver de aquel hombre, que el tiempo convertirá en santo. Su nombre, Pedro. Su apellido, como no, del Barco. De su pueblo natal.

https://marcopolito56.wordpress.com/leyendas/san-pedro-del-barco/

 

 

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