El pétreo silencio de los Toros de Guisando

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La pétrea hilera de los cuatro “verracos” encierra en su silencio sus secretos sobre su origen, su fin y su destino. Son más de tres mil años los que aguardan estas moles inmóviles, encerrados en un singular establo. Son los Toros de Guisando. Sobre su origen, sin embargo, se conoce que fueron los vetones, un pueblo prerromano que practicó de origen cético que habitaron entre los ríos Duero y Tajo de la Península Ibérica a partir del siglo V a.C. Sus asentamientos más importantes los tuvieron en la provincia de Ávila, a la que los romanos llamaron Abula, que significa ciudad de los vetones. Estos vivían en castros amurallados ubicados en zonas estratégicas protegidos siempre por las montañas y juntos a los ríos. Sus construcciones eran en piedra, de una sola planta y techos de madera o ramas. Era un pueblo guerrero, aunque dedicado a la ganadería y al cultivo de cereales y poseían un fuerte carácter religioso asociado a la naturaleza, en el que no faltaba la adoración al sol, a la luna y a los animales. En sus ritos funerarios, incineraban a sus muertos y los enterraban en sus necrópolis con objetos como vasijas, armas, u otros objetos vinculados con la vida del difunto.

https://marcopolito56.wordpress.com/2015/08/03/el-petreo-silencio-de-los-toros-de-guisando/

 

 

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