El nacimiento de Venus

Venus, o su equivalente griega Afrodita, era una de las divinidades más importantes y adoradas en el Olimpo, y una de las más representadas en el ámbito artístico, especialmente el momento de su nacimiento.

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El nacimiento de Venus. Alexandre Cabael

Su origen se remite al mito de la creación del olímpico. Gea era la madre Tierra de donde habían surgido todas las razas divinas. Ella sola engendró a Urano, dios de los cielos, y de esta unión nacieron los Titanes, a los Cíclopes y a los Gigantes. Urano odiaba a todos sus hijos, por lo que los obligó a vivir en las profundidades de la tierra, el reino de su madre. Un día ella decidió liberarlos de las tinieblas y les pidió que se vengaran de su padre, pero todos le temían demasiado. Sólo el menor, Cronos siguió los deseos de su madre, quien le entregó una hoz para que cortara los genitales de su padre. En la noche, mientras dormía Urano, Cronos le cortó los genitales y los arrojó al mar. De ellos y de la sangre derramada surge, de repente una espuma de la que emerge Venus subida sobre una enorme concha. Con ayuda de Céfiro, dios del viento,, las olas la trasladan hasta las playas de la isla de Chipre, donde la esperan las Horas (las Estaciones), coronadas de oro y exultantes de alegría. Son ellas quienes cubren su desnudo cuerpo y adornan los rubios cabellos con violetas. Luego la conducen al Olimpo y la presentan a la asamblea de los dioses, donde todos quedan impresionados por su belleza. Precisamente debido a su inmensa belleza, Zeus hizo que fuera desposada por Vulcano, el feo, cojo y malhumorado dios del fuego, para evitar que la bella diosa fuera la causa de enfrentamiento entre los otros dioses. Venus, que no estuvo de acuerdo con el elegido como esposo suyo, un dudó en engañarlo con otros dioses, e incluso mortales. Entre sus hijos se encuentran Eros, fruto de su relación con Apolo, o Ares, dios de la guerra; Hermafrodito, de su relación con Hermes; y El héroe troyano, Eneas, fruto de su amor con el príncipe Anquises.

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El nacimiento de Venus. Botticelli

No cabe duda alguna que, de todas las representaciones del momento del nacimiento de Venus, la más famosa e importante fue la realizada por Sandro Botticelli alrededor del año 1482 y que se conserva en la Galería Uffici, en Florencia. En el cuadro aparece Céfiro a la izquierda soplando para impulsar el viento mientras transporta en sus brazos a esposa Cloris, o Flora, la diosa de los flores y de los jardines, rodeados de rosas, la  flor del amor, creada según el mito al mismo tiempo que la diosa. En el centro aparece Venus desnuda sobre una concha, símbolo de fertilidad. A su lado, en la esquina inferior izquierda, aparecen unos juncos marinos, mientras, a la derecha aparece una de las Horas, seguramente la Primavera, que tiende un manto púrpura para cubrir el cuerpo de la diosa recién nacida. Lleva un traje floreado, blanco y bordado y un cinturón de rosas rodea su cintura. En el cuello luce una guirnalda de mirto, símbolo del amor eterno. Las olas del mar dan más sensación de alfombra que de ondas marinas y los árboles de la derecha no guardan relación de proporción con las figuras. Otra versión interesante sobre el nacimiento de Venus nos la proporciona el pintor francés Alexandre Cabanel en un cuadro pintado en el año 1892, que se encuentra en el Museo d´Orsay en París. Aquí vemos a la diosa ya depositada en la playa por las olas del mar. La bella diosa se despereza en el agua, acompañada por una corte de amorcillos. El cabello de Venus se extiende por buena parte de lienzo y crea un atractivo contraste entre el mar y la piel nacarada de su cuerpo.