El paso de la laguna Estigia

La mitología griega define a la Laguna Estigia, o Estinge, como el lugar donde se encontraba el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos, el Hades, el inframundo. Así, cuando una persona moría, su alma era transportada por el dios Hermes hasta la Laguna Estigia, donde esperaba Caronte, el barquero de Hades, quien era el encargado de llevar de llevar las almas de los difuntos a un lado o al otro de la laguna, el paraíso o el infierno. Según la mitología, las almas debían atravesarla la laguna y al hacerlo perdían el recuerdo de todo lo que habían vivido antes de morir para enfrentarse a su nuevo destino. Una vez que se cruza la laguna, el límite entre una y otra vida, ya no hay retorno posible. El nombre de la laguna deriva de Estige, una ninfa que ayudó a los dioses en su guerra contra los titanes y se le concedió la facultad de marcar el límite entre ambos mundos. Pero, además, las aguas de la laguna tenían el poder de hacer invulnerable a quien se bañara en ellas. Aquí, Aquiles, uno de los héroes de Troya, fue sumergido por su madre en el agua, dejando el talón fuera de ella. Después, en la guerra, Aquiles murió tras un flechazo en el talón.

El paso de la laguna Estigia. Patinir.

Caronte, el barquero, es definido como un viejo malhumorado que cobraba a las almas por el viaje y que rechazaba aquellas almas cuyos cuerpos permanecían insepultos o no tenían el óbolo. De ahí la costumbre antigua de introducir una moneda de plata en la boca de los difuntos. Era el pago a Caronte. Tampoco el barquero permitía a los vivos viajar en su barca, aunque hubo tres excepciones: Heracles, Orfeo y Eneas. Aquellas almas insepultas o que no pagaban a Caronte eran obligados a vagar, como sombras, por la orilla de la laguna hasta llegar al rio Cocito, donde lloraban atrapadas entre ambos mundos. Este río era afluente de otro de los ríos del Hades, el Aqueronte, y sus aguas estaban formadas por las lágrimas de estas almas y, en general, de los pecadores. Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado de la laguna, hasta las puertas de Hades, vigiladas por el horrible y gigantesco perro, o can, Cerbero, el guardián del inframundo. Pese a su aspecto, no hacía ningún daño a las sombras de los muertos, pero asesinaba a cualquier ser vivo que se acercara al reino de los muertos. Era invencible, aunque fue derrotado en varias ocasiones: una por Orfeo, que consiguió pasar al inframundo en busca de su amada gracias a la música de su lira con la que entretuvo a la bestia; otra, derrotado por Heracles en un combate entre ambos; combate por Hércules, que en lucha abierta consiguió encadenarle y se lo llevo a la superficie; otra, por Psique, que le da una sopa con la que le distrae; y finalmente, por Eneas, gracias también a una comida que le da.

Tras cruzar las Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas y nadie puede volver. Aquí, tras las puertas se encuentran los hijos de Nix, diosa de la noche, los cuales fueron engendrados por si sola, sin intervención del hombre: Moros (el Destino), Ker (Perdición), Tánatos (Muerte), Hipnos (Sueño), Geras (Vejez), Ezis (Dolor), Apate (Engaño), Némesis (Castigo), Eris (Discordia), Filotes (Lujuria), Momo (Burla) las Hespérides (Hijas de la Tarde), los Oniros (los Sueños), las Keres (espíritus de la destrucción) y las Moiras (Destino). También se encuentran los Centauros, las Gorgonas, las Quimeras, lasArpías y muchas más criaturas del inframundo. Las almas cruzan, pues el reino de la oscuridad, el Erebo, escoltados por Cerbero. Allí se encontraba el tribunal compuesto por tres jueces, que enviaban a las almas por tres senderos según sus actos. El primer sendero se llegaba a la llanura de Asfódelo, donde se quedaban los mediocres. El otro dirigía a los Campos Elíseos, donde iban los afortunados y el último llevaba al Tártaro, el Infierno. El tribunal administraba la justicia y juzgaba a los muertos. Los tres jueces eran: Minos, Hijo de Zeus y Europa, y rey de Creta; Eaco: Rey de Egina; y Radamante, también hijo de Zeus y de Europa y hermano de Minos. Los tres se habían caracterizado por su equidad, honestidad y sentido de la justicia durante su época de reyes. Si el alma juzgada no es considerada buena ni malvada, tras hacerlos beber de las aguas del río Leteo, uno de los ríos que cruzan el Hades y desemboca en la laguna Estigia, para que olvidaran todo recuerdo, eran llevados hasta las Praderas de los Asfódelos, donde reposaban las almas de aquellos que tuvieron una vida equilibrada respecto a los conceptos representativos del bien y el mal y convertidos en meras sombras que anhelaban únicamente ser recordadas en vida y que se les hiciesen sacrificios en su honor. Las almas juzgadas como buenas o bondadosas eran enviadas a los Campos Elíseos a través del río Aqueronte, un lugar un tranquilo y apacible donde los espíritus vivían en paz y felicidad. En este lugar, regentado por Cronos, habitaban, pues, allí las almas virtuosas disfrutando de un lugar idílico donde todo era alegría. Estas almas podían regresar al mundo de los vivos si así lo querían, pero pocos querían abandonar este paraíso. Las que aceptaban debían beber del Leteo, para que no recordasen sus vidas pasadas.

Las almas juzgadas como malvadas eran enviadas a la región del Tártaro a través del río Flegeton, un lugar donde reina una noche eterna. En la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abría para recibir las almas de los muertos que iban llegando. El Tártaro era como el infierno, un lugar de penas y condenación eterna reservado a aquellos que habían desafiado a los dioses o que habían tenido una existencia basada en el mal. Estaba rodeado de altas murallas donde los gritos de angustia resonaban sin cesar.

La laguna Estigia (Detalle).

Sin duda alguna, el cuadro más importante que representa el mito de la laguna Estigia es el del pintor flamento Joachim Patinir, realizada en el año 1520 sobre una tabla de 64×103 y que se conserva en el Museo del Prado. En el cuadro vemos, en el centro, a Caronte sobre su barca, el que cruza las almas a través del Hades. Junto a él, montado en la barca se aprecia un alma que se dirigirá al Cielo, situado a la derecha del espectador, o al Infierno, a la izquierda. Por el trazado de la barca, parece dirigirse hacia el Infierno.

La laguna Estigia. Detalle.

En el lado izquierdo superior de la pintura está la fuente del Paraíso, el manantial del que surge el río Leteo, mientras, en el lado derecho de la composición está la visión que Patinir tiene del Infierno, que nos recuerda a El Bosco. En frente de las puertas está el can Cerbero, el perro de tres cabezas, que guarda la entrada de la puerta al Hades. En contraste, en el cielo se aprecia a un ángel, en primer término, que espera la llegada de las almas buenas mientras otros ángeles señalan la torre de cristal, donde se purifican las almas..