15. MUERTE DE FERNANDO VII (1833)

No lo tenía fácil aquella niña de nariz chata a la que el destino, o más bien la voluntad de un padre dispuesto a todo, la llamaba para ser reina. Y no lo tenía fácil por muchas razones. Para empezar, era mujer. Y la Ley Sálica la impedía ser reina por su condición femenina. Pero como decimos, su padre, tal vez el peor rey de la historia de España, que ya es decir, quería que lo fuera y para eludir la mencionada ley publicó la llamada Pragmática Sanción, que permitía el reinado de su hija. En realidad, la Pragmática había sido aprobada por las Cortes españolas el 30 de septiembre de 1789 bajo el reinado de Carlos IV, padre de Fernando VII y abuelo de Isabel, pero que no había sido promulgada y no se aplicaba. Pero ahora, al no tener ningún hijo varón, el Rey actuaba movido por las circunstancias y evitar que el trono español cayera en manos de su hermano Carlos María Isidro.

Fernando VII-Francisco de Goya
Fernando VII-Francisco de Goya

En efecto, aquella niña nacida el 10 de octubre de 1830, era la hija primogénita del último matrimonio del rey Fernando VII con María Cristina de Borbón. Aquel nacimiento provocaba un problema sucesorio, ya que sus derechos dinásticos estaban vetados por su condición de mujer. Tales derechos recaían hasta ese momento en el hermano Carlos María Isidro quien, tras tres matrimonios de Fernando VII sin descendencia algún, parecía el llamado a sucederle. Pero ahora, aquella niña abría una nueva posibilidad de sucesión. En realidad, el problema surgía al conocerse el embarazo de la reina, lo que llevaba a Fernando VII a publicar, de manera urgente, la Pragmática Sanción de Carlos IV en marzo de 1830, seis meses antes de su nacimiento, para anular la Ley Sálica, restableciendo así el derecho sucesorio tradicional castellano según el cual podían acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin descendientes varones. Ya mostraba la futura niña su precocidad, pues con apenas cuatro días de edad se convertía en Princesa de Asturias. Nacía el 10 de octubre de 1830 y el día 14 de octubre era nombrada princesa.

Aquella decisión real, sin embargo, no resolvía el problema sucesorio de Fernando. Más bien al contrario, pues el hermano del rey rechazaba a aceptar la sucesión de su sobrina a la Corona española. De nuevo las intrigas y las traiciones paseaban por los salones de la Corte, cuyo epicentro se encontraba en el Palacio de La Granja de San Ildefonso.

María Cristina de Borbón
María Cristina de Borbón

Antes, a comienzos de 1832, ante la delicada salud del rey, los médicos se aprestan a declarar que el rey se hallaba en grave peligro de muerte. El ministro Calomarde convoca a varios ministros a una reunión en la que se trató sobre las medidas que había que tomar para asegurar la sucesión al trono de la princesa Isabel. Decidieron que la reina María Cristina tendría que asumir la regencia y que el infante don Carlos renunciara a sus hipotéticos derechos. Lo primero se consiguió mediante la firma por Fernando VII de un decreto que habilitaba a su esposa a ejercer la regencia. Para lograr lo segundo se establecieron contactos con Carlos María, al que se le ofreció la regencia compartida e incluso el matrimonio de su hijo con la princesa Isabel. Pero Carlos María Isidro se niega a las pretensiones porque, según dijo, su conciencia le impedía reconocer una ley no aceptada por sus abuelos y su religión no le consentía privar a sus hijos de sus derechos. La salud del rey empeora aún más. La familia Real se ha trasladado desde principios de verano al palacio de La Granja. Hasta allí se trasladarán a principios de septiembre el embajador de Austria y embajador de Cerdeña, con el apoyo de dos ministros españoles cercanos a Carlos María Isidro para entrevistarse con la Reina, a la que informan de la situación de guerra civil que podría crearse en caso de la muerte del rey. María Cristina duda entre el reinado de su hija en medio de una guerra civil o ceder ante la presión del Carlos.

Al día siguiente, la salud del Rey se agrava aún más, lo que lleva a la Reina a ceder ante las presiones carlistas y preparar un decreto en nombre del Rey revocando la Pragmática Sanción. Calomarde fue llamado para presentarse ante Rey. En la habitación estaba también la Reina. Allí el Rey le ordenó redactar el decreto derogando la Pragmática Sanción y el deseo de que permaneciese oculto hasta el día de su fallecimiento. Esa misma tarde, con el decreto debidamente redactado, el rey firmó el decreto. Así culminaba la conspiración absolutista que deseaban como rey de España a Carlos María, por ser más cercano a las ideas absolutistas que aquellas que representaba la regente María Cristina y, por supuesto Isabel.

Carlos María de Borbón
Carlos María de Borbón

Pero aquel decreto se convirtió en un secreto a voces, en parte debido a que los propios carlistas lo difundieron, lo que provocó a la movilización de los liberales en favor de la Pragmática. Desde Madrid se reclutaron muchas personas que viajaron hasta La Granja para manifestarse al grito de “¡Viva María Cristina!” y “¡Viva Isabel!”. Sería por estas manifestaciones en favor de su hija, sería porque los médicos no atinaron en su diagnóstico, sería porque el Rey tuvo una recuperación milagrosa, o las tres cosas a la vez, pero el caso es que la salud de Fernando mejoró lo suficiente como para recuperar su vigor y consciencia a finales de ese mismo mes. Concretamente el día 21 de septiembre.

La fecha es importante, porque un día más tarde llegó la granja una mujer de armas tomar: Luisa Carlota de Borbón, hermana de la regente Maria Cristina y esposa del hermano menor de Fernando, por lo que era doblemente cuñada del Rey. Casi nada.

Palacio y jardines de La Granja-Foto: Juan A. Padilla
Palacio y jardines de La Granja-Foto: Juan A. Padilla

La buena señora, como veremos, de fuerte carácter, ambiciosa y tenaz, no dudó en cruzar Despeñaperros y viajar a toda la velocidad que daban sus caballos para presentarse desde su Andalucía hasta La Granja. En Palacio, no duda en presentarse ante su cuñado y le reprocha que firmara el decreto de abolición de la Ley Sálica. Ante su esposa le convence para que firme la restauración de la misma. El Rey, con la mano temblorosa y con ayuda de su esposa, firma el documento que lleva Luisa Carlota, tras lo cual el Rey pierde el conocimiento. Advertido por un partidario del infante Carlos, acude junto al lecho del Rey el ministro Carlomade, el cual increpa a Luisa Carlota, intentando arrebatarla el decreto firmado por el Rey. Pero la buena señora no había llegado hasta aquí tras un largo viaje para escuchar los insultos de Carlomade y, sin pensárselo mucho, le encaja dos sonoras bofetadas que resonaron en todas las paredes de Palacio.

Luisa Carlota de Borbón
Luisa Carlota de Borbón

La sorpresa de los asistentes, Reina, cortesanos y, por supuesto, del abofeteado, es fácilmente imaginable. Carlomade, con el rostro enrojecido, por las bofetadas y por la afrenta, dijo entonces la famosa frase “manos blancas no ofenden”. Tal vez no hicieran daño, pero aquella bofetada cambió el curso de la historia.

Restablecido el rey definitivamente el 28 de septiembre, anuló el decreto revocatorio de la Pragmática Sanción, destituyó al gobierno y desterró a Calomarde, cambiando todo el Gobierno por uno nuevo presidido por el embajador de España en Londres, Cea Bermúdez, nombrado ministro de Estado el 1 de octubre de 1832, desarticulando políticamente a las fuerzas carlistas mediante el cambio de capitanes generales y concediendo una amnistía general que permitió el regreso de la gran mayoría de los liberales exiliados, defensores de la sucesión femenina al trono español. El infante Carlos María Isidro y sus partidarios fueron obligados a abandonar España, fijando su residencia en Portugal, donde el 1 de octubre de 1833, lanzaba el Manifiesto de Abrantes, desde esa misma localidad portuguesa, en el que se autoreconocía como rey de España, con el nombre de Carlos V. El 29 de septiembre de 1833 falleció Fernando VII finalmente, víctima de una apoplejía. La negativa de Carlos a aceptar, como reina, a su sobrina, desató la primera guerra carlista.

Muerte de Fernando VII
Muerte de Fernando VII

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