Calpe

Foto: J.A. Padilla

La costa alicantina está llena de localidades típicamente turísticas, aprovechando al máximo su desarrollo económico y social, aunque sacrificando buena parte de su identidad. Calpe es uno de esos municipios, pero al contrario que su vecina Benidorm, conserva aún vestigios de su pasado y su aire marinero. Cuenta además con el principal icono de la Costa Blanca, un monumento natural que protege sus playas y que identifica a la ciudad: el Peñón de Ifach. Calpe ha crecido a ambos lados de la gran roca, símbolo e imagen de la Costa Blanca. Si estamos en buena forma podemos subir hasta la cima misma del peñón y disfrutar de sus impresionantes vistas de la ciudad, mientras las gaviotas aletean por encima mismo de nuestras cabezas.

Foto: J.A. Padilla

Como decíamos antes, Calpe conserva las huellas de su esplendoroso pasado como son las ruinas de los Baños de la Reina y de unas antiguas salinas. Y, como decíamos antes, conserva su aire marinero que antaño fue su principal actividad económica, como es la pesca. La falda del peñón encontramos la lonja donde llegan todos los días los barcos de pesca con su deliciosa carga. Y junto a ella, se arraciman un buen número de restaurantes donde podemos degustar un pescado y un marisco recién recogido. Si nos dirigimos al centro del pueblo, podremos pasear entre las encaladas, estrechas y empinadas calles del barrio de pescadores.

Lonja. Foto: J.A. Padilla

El Parque de la Vallesa, las salinas de Calpe, el Forat del Mar, la cala Calalga, la cala Racó del Corv, la playa Puerto Blanco, la playa de la Fosa de Calpe, la playa de Levante o de la Fossa, la playa del Cantal Roig, playa del Arenal-Bol, la cala Gasparet, la cala de les Urques, la cala la Manzanera, la cala el Racó, la cala del Peñón, la cala del Mallorquín y la cala les Basetes constituyen los lugares donde disfrutaremos de unas vacaciones de ocio y mar.

Baños de la Reina. Foto: J.A. Padilla

Junto a la Torre Molí, al lado del paseo marítimo y ya entrado en el mar nos encontramos con el yacimiento romano de los Baños de la Reina, antiguas ruinas romanas que eran una piscifactoría. Junto a los Baños de la Reina, están las Termas Romanas, otro yacimiento digno de tenerse en cuenta.

Foto: J.A. Padilla

El largo paseo marítimo nos permite disfrutar del típico olor a mar mientras somos acariciados por la suave brisa mientras nos dirigimos al casco histórico de Calpe y conocer la Forat de la Mar, un callejón que da acceso a todo el casco histórico y que conserva el tipismo de la ciudad. En nuestro camino nos iremos encontrando una amplia oferta gastronómica nacional e internacional, pues Calpe se ha convertido en el paraíso de muchos extranjeros que han echado sus raíces en esta comarca.

Foto: J.A. Padilla

Cuando culminamos la empinada y larga cuesta que comunica la playa con el centro ya nos encontramos ante un Calpe diferente al que hemos visto. Subiremos las escaleras de la típica calle de los Pescadores, con sus escalones pintados con la bandera de España y llegaremos al Arrabal, con sus estrechas y encaladas callejuelas que nos conducirán al punto más alto de la villa: el Torreón de la Pieza (Peça), que es el baluarte de defensa donde estaba instalada la “peça“, pieza de artillería que defendió el núcleo cristiano del  siglo XV.

Torreón de la Peça. Foto: J.A. Padilla

Allí nos encontramos, junto al torreón, dos cañones de los cuatro extraídos en el puerto de Calpe de fabricación inglesa y datan de principios de siglo XIV. Nos recuerda que Calpe ha sido defendido a golpe de artillería para protegerlo de las numerosas invasiones que lo han amenazado.

Foto: J.A. Padilla

Calpe ha realizado un importante programa de rehabilitación de fachadas y edificios situados en el centro histórico, recuperando, además, algunos edificios emblemáticos. Uno de ellos es  el Ayuntamiento Viejo, convertido hoy en  sala de exposiciones. El edificio se levanta sobre el solar ocupado por una de las puertas históricas del antiguo recinto amurallado, conocida popularmente como “el Portalet”, una puerta defensiva en recodo que cerraba la plaza de la Iglesia como ciudadela y último baluarte, en caso de asaltar el enemigo la primera muralla.

Ayuntamiento Viejo. Foto: J.A. Padilla

La situación geográfica de Calpe ha sido objetivo de piratas, convirtiendo a la villa en uno de sus lugares elegidos para sus escaramuzas y para ocultarse.

Foto: J.A. Padilla

Hoy, las invasiones son turísticas, que vienen a disfrutar del clima, de las aguas cristalinas de sus playas y de su gastronomía. Luego, si tenemos suerte, podemos contemplar desde la playa las maravillosas puestas de sol, con la metrópoli Benidorm al fondo. Así, tendremos el espectáculo completo.

Foto: J.A. Padilla