Covarrubias

Torreón junto al río Arlanza. Foto: J.A. Padilla

Covarrubias es un hito histórico en Castilla. En sus calles se respira ese aire medieval de una villa importante situada a orillas del río Arlanza, una ubicación que ha permitido el asentamiento desde la época pre-romana. Serán, sin embargo, su vínculo con el conde Fernán González el que la convierta en un lugar importante medieval en el siglo X.

Arco del Archivo. Foto: J.A. Padilla

Empecemos nuestra visita por el Arco del Archivo del Adelantamiento de Castilla, de estilo herreriano, el cual construido en el siglo XVI por orden de Felipe II. Tiene forma de gigantesco prisma con base rectangular, sostenido con ocho contrafuertes. Este edificio fue un centro de documentación de todas las escrituras que emanaban del Adelantamiento de Castilla, cuyo tribunal y sede estaba en Burgos, pero en el siglo XVIII perdió su función, ya que todo lo que en él había fue trasladado al actual Archivo General de Simancas.

Puerta Real. Foto: J.A. Padilla

La entrada de este archivo es conocida como Puerta Real, por ser la entrada principal a la Villa. Encima de ella, se puede ver el escudo de Felipe II, en el que destaca el toisón de oro. Las rejas de hierro de las ventanas y contraventanas son todavía las originales. Fue utilizado como Ayuntamiento, y hoy en día acoge la oficina de Información y Turismo, la Biblioteca municipal y una sala de Exposiciones.

Plaza de doña Urraca. Foto: J.A. Padilla

Desde el Arco se llega a la Plaza de doña Urraca, centro neurálgico de la villa, y desde allí­ al Torreón de Fernán González, también llamado de doña Urraca, del siglo X. Se trata de una torre  de vigilancia y defensiva situada junto al rí­o Arlanza, de forma troncocónica y que da una idea de la importancia de Covarrubias en el medievo. Cercana a la Torre se encuentra la Colegiata de San Cosme y San Damián, templo gótico del siglo XV, donde se encuentra el sepulcro de Fernán González.

Luego, en la visita por la villa, declarada  Conjunto Histórico-Artístico Nacional en el año 1965 y Conjunto Histórico en el año 2001, contemplamos en sus calles y casas que hacer honor a su fama histórica.

Colegiata de San Cosme y San Damián. Foto: J.A. Padilla

En el casco histórico de Covarrubias se pueden apreciar, además de los monumentos ya mencionados, dos cruceros y un rollo de justicia del siglo XVI. En la plaza del Obispo Peña así como en la plaza de Doña Sancha se puede apreciar los mejores ejemplos de la arquitectura típica de Covarrubias, donde se mezclan la piedra de la planta baja con los entramados de madera y el adobe de las plantas superiores y donde destacan los soportales y las balconadas cubiertas típicas de la Edad Media.

Torre de Fernán González. Foto: J.A. Padilla

No cabe duda que la Torre de Fernán González es el monumento más importante de la villa. Esta torre se encontraba unida a la primitiva muralla que rodeaba la villa en el siglo X. Es una torre robusta y sólida como lo demuestra sus muros, de hasta cuatro metros de grosor en su base. A través de sus pequeñas saeteras los arqueros disparaban sus flechas contra el enemigo, mientras que desde los matacanes se arrojaba agua o aceite hirviendo. Se accede a la torre a través de una puerta a media altura, a la que se accede por una escalera móvil, que forma un arco de herradura de dovelas desiguales. La torre tiene cuatro plantas y a la inferior, se entra desde la primera planta a través de una trampilla de madera, lo que hace pensar que fuera utilizada como prisión o como almacén. Cuenta la leyenda que la infanta doña Urraca fue emparedada aquí por su propio padre Fernán González, como castigo por sus amoríos con un pastor.

Foto: J.A. Padilla

La Colegiata, es del siglo XV, posee tres naves y cuatro capillas, un bello claustro del siglo XVI y un órgano del siglo XVII, que es el más antiguo de Castilla en funcionamiento. Su museo acoge capiteles románicos, tablas de Berruguete y Van Eyck, y el extraordinario Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos, del siglo XV, atribuido a un discípulo de Gil de Siloé.

Foto: J.A. Padilla

Desde la Colegiata tomamos dirección a la calle Solana, paralelo al cauce del rí­o y a las antiguas murallas, mandadas derribar en el siglo XVI por el médico personal de Felipe II, con la intención de que el viento saneara las calles de la villa, afectada por la peste. Desde allí­ nos dirigimos hasta la iglesia de Santo Tomás, del siglo XV, construida sobre una anterior de estilo románico.

Iglesia de Santo Tomás. Foto: J.A. Padilla

De camino iremos admirando la tipología típica de Covarrubias. Así, llegaremos hasta la plaza de doña Urraca donde reponer fuerzas en alguno de los restaurantes de la villa, especializados en platos de la cocina castellana, la olla podrida, el cordero asado y los postres caseros.

Foto: J.A. Padilla

Si caemos en la tentación, que caeremos, deberemos proseguir después nuestra interesante visita por Covarrubias a través de sus estrechas y soleadas calles y sus pequeñas plazas soportaladas, que servían antiguamente de mercado y foro popular. Y podemos comprobar como el tiempo apenas ha modificado su carácter medieval.

Foto: J.A. Padilla