Miranda del Castañar

Foto: J.A. Padilla

Existe en la comarca de Las Batuecas, al sur de Salamanca y en la Sierra de Francia, una colección de pueblos serranos que forman parte de un conjunto arquitectónico único en España. Miranda del Castañar es uno de ellos. Todos ellos tienen unas caracteristicas similares, pero cada uno de ellos conserva su propia identidad. Visitemos uno de ellos: Miranda del Castañar.

Foto: J.A. Padilla

Miranda del Castañar es una villa cuyo casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Su ubicación le ha permitido un cierto aislamiento que ha favorecido la conservación de un conjunto urbano típicamente medieval y serrano, compuesto por construcciones de mampostería y madera, típicas de esta comarca, así como casas blasonadas de piedra de sillería. La villa se eleva sobre un promontorio rocoso en pleno corazón de la sierra y conserva la muralla de algo más de 600 metros de sillares de granito con las cuatro puertas que dan acceso al recinto histórico, orientadas cada una de ellas a los cuatro puntos cardinales. También se conserva la torre del castillo.

Foto: J.A. Padilla

Dichas murallas son levantadas en el siglo XV, mientras, en 1451, será Pedro de Zúñiga quien construya el castillo, siendo nombrado por el rey Enrique IV conde, lo que dará a la villa una enorme importancia dentro de la comarca, llegando a ser la capital de la Sierra de Francia hasta mediado el siglo XIX. Esa es la razón por la que muchas casas poseen escudos heraldicos, demostrando el carácter noble de la villa.

Foto: J.A. Padilla

La torre del castillo es un enorme cubo de planta cuadrada con treinta y dos metros de alto por doce de lado, coronada por ménsulas y arquillos, sobre las que en su momento estuvieron situadas las almenas. Por las paredes asoman troneras redondas y ventanas pequeñas de arco semicircular. En la parte baja, una inscripción sin terminar habla de la pertenencia del castillo a Pedro de Zúñiga. Todo el torreón se haya metido a su vez en el interior de otro recinto fortificado cuyas esquinas aparecen reforzadas por poderosos cubos en los que no faltan tampoco troneras redondas y saeteras.

Foto: J.A. Padilla

En su día la plaza de armas situada en el exterior del castillo fue escenario de torneos y fiestas medievales. Actualmente es un aparcamiento y en ese lugar se celebran también los festejos taurinos, estando documentado la realización de ellos en el siglo XVI.

Foto: J.A. Padilla

La villa se vertebra a través de la calle Larga, la cual que recorre la parte superior del promontorio sobre el que se asienta la localidad. Extramuros y frente al castillo se localiza el edificio de la Alhóndiga, o almacén de granero, construido en 1585, y que hoy acoge las dependencias del Ayuntamiento.

Puerta de San Ginés. Foto: J.A. Padilla

Sobre el arco de entrada existen unas losas que dan cuenta del año de construcción, entre los escudos de los Zúñiga y de Aza, mientras que a la altura de la mano se conserva la anilla en la que se sujetaban las caballerías. Junto a este edificio queda la Puerta de San Ginés, uno de los cuatro accesos abiertos en la muralla, siendo esta la puerta principal. Es una puerta gótica, con capilla interior y arco apuntado, y por la que se accede al interior del casco urbano.

Foto: J.A. Padilla

Una vez dentro, en la mencionada calle Larga se abren, hacia el norte, las calles con nombres tan curiosos como  el Pino, el Pozo, San Benito, Dieces, Obligación y Tigres. Son calles estrechas y en cuesta, ajustadas al nivel del terreno, con casas de dos y tres alturas y con alerones voladizos que prácticamente se tocan de un lado a otro de la calle.

Foto: J.A. Padilla

Siguiendo la calle Larga llegamos hasta la Plaza de la Iglesia, en la que se levanta la iglesia de Santiago y San Ginés de Arlés, adosada al lienzo meridional de la muralla.  La doble advocación del templo se debe a que hasta esta villa llegaron pobladores asturianos, gallegos y de origen francés durante la edad media, las cuales dieron nombre a la sierra que rodea la comarca.

Plaza de la Iglesia. Foto: J.A. Padilla

La iglesia se construyó con piedras procedentes de la muralla y fue construida entre los siglos XIII y XIV. Tiene planta rectangular dividida en tres naves.

Torre de las campanas. Foto: J.A.Padilla

Frente a la iglesia se alza la Torre de las Campanas, levantada en el siglo XVII y sufragada por los propios vecinos de la villa, incluyendo las propias campanas, evitando con tener que pagar a la iglesia cuando tuvieran que sonar para convocar reuniones, anunciar entierros o cualquier otra situación de carácter civil o militar.

Foto: J.A. Padilla

Aquí también se encuentra la Cárcel Real, en cuya fachada se observa el escudo de los Zúñiga y Avellaneda. También se encuentra la casa del Peso, que hace esquina con la calle Larga. En su piso superior estuvo la escuela mientras que en el suelo todavía conserva la lápida sobre la que se colocaba la balanza para pesar.

Puerta del Postigo. Foto: J.A. Padilla

Un callejón por detrás de la iglesia conduce hasta la Puerta del Postigo, en el lado meridional de la muralla, y junto ella, el Paso de Ronda bajo los contrafuertes de la iglesia.

Paso de Ronda. Foto: J.A. Padilla

La puerta que se abre en el costado occidental del recinto recibe el nombre de Puerta de Nuestra Señora por dirigirse directamente hacia la ermita de la Virgen de la Cuesta, patrona de la villa,  representada por una talla románica del siglo XIII. Cuenta la leyenda que se apareció a unos niños en el hueco de un olivo en un paraje de gran belleza junto al punto en el que se unen los río Francia y San Benito, donde se alza el santuario, una obra de los siglos XVI y XVII. La otra ermita que se mantiene en pie, de las cinco que existieron en su día, es la del Humilladero, ubicada a la entrada de la población.

Puerta de Nuestra señora. Foto: J.A.Padilla

Miranda del Castañar hay que visitarla despacito y admirando cada casa, cada fachada, cada ventana y cada el dintel de las puertas. E iremos descubriendo las casas más importantes.   como la casa del Escribano, junto a la calle Tigres. O la casa de los Tejerizo de Tejada, en la esquina con la plaza de Abajo, sobre cuya fachada luce uno de los mejores escudos de toda la villa, así como su fecha de construcción, en   1778. La casa las Carnicerías, en la que se vendía la carne. Además, debemos saber que muchas de las casas poseen bodegas en el subsuelo. O, en la misma calle Larga una fábrica de chocolate.

Foto: J.A. Padilla

Finalmente, no podemos abandonar  Miranda del Castañar sin hablar de su plaza de toros, un coso rectangular del que solo se conservan dos de sus lados.  situada en el patio de armas del castillo y que es la plaza cuadrada mas antigua de España. Fue construida en el  siglo XVI en piedra de sillería y mampostería con los  burladeros abiertos en el mismo muro.

Plaza de toros. Foto: J.A. Padilla

Son muchas las sorpresas que podemos encontrar en Miranda del Castañar. Descubrirlas es como un apasionante juego.

 

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