La Alberca

La Alberca es uno de los pueblos que mejor conservan su la arquitectura medieval y su tipología serrana, entre sus calles atesora secretos y momentos imperecederos. Un pueblo en el que se muestra un paisaje y una postal distinta en cada una de las estaciones del año. El asentamiento en La Alberca ya existe desde antes de la llegada de los romanos, como demuestra el castro prerromano bajo el cual se asienta una parte del pueblo. Las inscripciones religiosas que se muestran sobre los dinteles de las puertas demuestran que sus pobladores eran conversos y utilizaban este método para reafirmar su fe. En 1940 el pueblo se convirtió en Monumento Histórico-Artístico facilitando la conservación del casco urbano. Fue el primer municipio español que consiguió tal distinción.

A la entrada de la villa encontramos la plaza del Tablado, presidida por una cruz y columnas traídas del convento de Nuestra Señora de Gracia en San Martín del Castañar en 1940. Desde ahí se llega a la Plaza, por la calle del Tablado entre casas con plantas bajas de granito con dinteles que tienen labradas inscripciones religiosas junto con el año de construcción de la casa, generalmente de los siglos XVIII, XIX y XX.

El urbanismo general de la localidad nos ofrece una agrupación de casas en torno a la iglesia y la plaza, con dos calles principales de norte a sur:  Tablado, el Río y las del Chorrito-Llana, a las que confluyen otras perpendiculares laterales y paralelas entre sí, como las del Llanito y Barrionuevo. Numerosos rincones de gran belleza caracterizan el urbanismo albercano.

La plaza ocupa el centro de la localidad con la fuente y el crucero del siglo XVIII, en cuyo fuste están labrados los símbolos de la Pasión, tales como el látigo, las tenazas, la escalera, etc., con efigie del Cristo Crucificado por un lado y de la Virgen en el opuesto, trasladado aquí desde el Tablado, en 1940.

La plaza es de planta rectangular irregular rodeada de edificaciones de dos, tres o cuatro plantas sobre pies derechos de madera o columnas de piedra, formando un recinto asoportalado que  ha conservado la disposición original. El rehabilitado  Hospital de Peregrinos frente al crucero y la fuente son, junto con  la Casa Ducal y el Ayuntamiento los dos edificios de más importancia, sin olvidar las antiguas escuelas.

Ayuntamiento

Situado frente a la Casa Ducal, el Ayuntamiento es un edificio  de tres plantas, con los soportales formados por columnas graníticas con basas sobre altos plintos y capiteles toscanos del siglo XVIII con un “medallón” en el fuste de la central en el que está grabada la fecha de 1774. En su planta baja estuvo la antigua cárcel, de la que se conserva una fuerte reja cerrando el acceso a una puerta, sobre cuyo dintel hay un azulejo que conserva el rótulo de “Cárcel pública”. Sus dos plantas tienen balconadas de hierro en la primera y de madera en la segunda, con guardamalletas de madera, respondiendo al tipo general, aunque restauradas. En la fachada, una lápida recuerda el viaje del rey Alfonso XIII a Las Hurdes y La Alberca en 1922.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el edificio de más importancia y volumen de la villa, construida en estilo  neoclásico entre 1730 y 1731 por el arquitecto Churriguera. Es una iglesia de planta de cruz y tres naves de tres tramos más crucero, separadas por pilares cuadrados y arcos de medio punto. El Osario situado en el ángulo de la torre con la capilla del Rosario es muy conocido por los tres peldaños de piedra que permiten subir para encender el candil flanqueado por dos cráneos en pequeños huecos. Es el pequeño recuerdo a los fallecidos y lo perecedero de la vida. Con él se relaciona la moza de ánimas que cada día al caer el sol, sola o acompañada por otras, recorre las calles tocando una campanilla en las esquinas invitando a rezar por las almas de los muertos y por los pecadores.

Osario

Cada rincón de este pueblo esconde alguna leyenda o alguna historia de aquellos que, durante generaciones, han vivido y han permanecido alejados del tiempo. Historias al calor de una lumbre y a la luz de la penumbra que estremecerá nuestros sentidos. Tanto como cuando paseamos entre sus estrechar calles.

Un comentario sobre “La Alberca

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  1. Que bonita su arquitectura rural basada en el entramado de madera forjado con sillarejo bien ajustado rellenando de “ripia” los pequeños huecos; casi siempre se recubre con tablas para evitar las inclemencias atmosféricas. “La Loa”, celebrada el día de Corpus en su plaza y el día de Difuntos, cuando a media noche se escuchan por las callejas las oraciones de dos vecinas que portando un candil recorren los recovecos del lugar llamando a la penitencia. La Alberca a escasos quilómetros de la “Peña de Francia”, es todo él, el más bonito de la Sierra.-

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