Los ojos de Magarraz

Foto: J.A. Padilla

Mogarraz. El pueblo de las mil miradas. De las miradas de los casi cuatrocientos rostros que te observan mientras paseas por sus estrechas y sombrías calles. Te observas sin que te sientas vigilado porque en sus miradas no existe nada amenazante, sino todo lo contrario. Todos esos rostros forman parte de la historia reciente, de la historia cotidiana, de la identidad de un pueblo que homenajea de esa forma a sus habitantes.

Foto: J.A. Padilla

Los cuadros que se encuentran sobre las fachadas de las casas forman parte de una idea puesta en marcha por el artista local Florencio Maíllo, quien decidió reproducir en tamaño grande las fotos de carnet que 388 vecinos se hicieron en 1967 para el DNI. En un principio, la colección de fotos era de carácter temporal, como una exposición al aire libre, pero su éxito llevo a que se convirtiera en permanente por decisión de los propios vecinos.

Foto: J.A. Padilla

Para situarnos geográficamente, recordemos que la villa de Mogarraz pertenece a la provincia de Salamanca, situada en el idílico entorno de la Sierra de Francia, en el valle de Las Batuecas, en el límite entre Salamanca y Cáceres. Un paraje de gran belleza en la que podemos encontrar pueblos que aún el aroma medieval y un patrimonio urbano único en España. Y en ese entorno se encuentra Mogarraz, a apenas diez kilómetros de La Alberca, el pueblo más conocido de la comarca.

Foto: J.A. Padilla

Cuando visitamos todos estos pueblos situados en Las Batuecas: la mencionada La Alberca, Sequeros, Miranda del Castañar, San Martín del Castañar, Mogarraz, encontramos una gran similitud entre ellos. Similar tipología de la vivienda, similar trama urbana, similar modo de vida, etc. con alguna variante que diferencia unos de otros. Pero Mogarraz posee otra característica. Hace seis años tomó una decisión que lo ha convertido en un pueblo singular. No solo en la comarca, sino en toda España. Mogarraz se ha convertido en “el pueblo de las caras

Foto: J.A. Padilla

Fue entonces cuando se crea la exposición “Retrata2/388”,  una idea del pintor Florencio Maíllo, natural de Mogarraz, en la que muestra los retratos de los vecinos de la villa sobre las fachadas de sus propias viviendas. La exposición consta de 388 retratos, cuyas fotografías fueron realizadas en el año 1967 por el entonces alcalde Alejandro Martín, para el documento de identidad de los habitantes de la villa. Posteriormente, Florencio Maíllo tuvo la iniciativa de utilizar estas fotografías para la realización de los cuadros y colocarlos a lo largo del pueblo, en una exposición al aire libre que no deja indiferente a quien visita Mogarraz.

Foto: J.A. Padilla

La exposición, que en un principio tenía carácter temporal, nació con el objetivo de homenajear a los vecinos de Mogarraz y rendirles una memoria que, visto el resultado, es viva. Hasta tal punto que seis años después de su inauguración, las fotografías siguen estando colgadas en las casas. Los vecinos, algunos de ellos protagonistas de las propias fotografías, lo decidieron así. Y no solo eso, de los 388 retratos originales se han ido sumando más porque muchos vecinos han colgado sus retratos sobre sus casas posteriormente y, según dicen actualmente hay cerca de 800 cuadros.

Foto: J.A. Padilla

El tiempo apenas está afectando a las fotografías, a pesar de la dureza del clima, y se conservan en buen estado, debido a la técnica de estampado de las mismas, que consiste en una mezcla de pintura al óleo mezclada con cera de abeja sobre planchas metálicas.

Foto: J.A. Padilla

Las pinturas están realizadas en chapas metálicas de las que usaban los vecinos para proteger sus casas de las inclemencias del tiempo. Sobre algunas de ellas, el artista escribió los nombres de los vecinos retratados y algunas frases sobre ellos.

Foto: J.A. Padilla

La exposición, como se dice antes, no deja indiferente a los visitantes de Mogarraz. Algunos aseguran sentirse vigilados por los retratos mientras pasean por las calles y plazas de la villa. Pero la realidad es que las miradas de todos ellos no representan, en absoluto, coacción alguna. Y sobre todo, se han convertido en un reclamo turístico que está beneficiando al pueblo.

Foto: J.A. Padilla

Son miradas de todo tipo. Miradas de la vida cotidiana. Miradas que dicen mucho de los que allí vivieron. Rostros que muestran el paso de la vida en un entorno difícil, en unos años difíciles.

Foto: J.A. Padilla

Y hoy, cuando paseamos por las calles estrechas y sombrías calles de la villa lo hacemos admirando su arquitectura, pero también fijándonos, a veces detenidamente, en los rostros que decoran las fachadas de las casas, intentando adivinar muchas cosas que muestran en sus miradas. Su forma de vestir, su forma de mirar, su expresión nos dan buenas pistas de ellos. Y de la historia reciente de su pueblo y de cómo era su modo de vida.

Foto: J.A. Padilla

Miradas sobre las que parece haberse detenido el tiempo y que permanecen intercambiando sus miradas con los que les visitan y estableciendo una comunicación silenciosas entre ellos. Miramos luego sus casas, las mismas que ahora exhiben esos rostros, ye intentamos imaginarnos como era la vida en ellas.

Foto: J.A. Padilla

Cada cuadro de la obra Retrata2/388 fue colocado sobre casa donde vivían sus protagonistas cuando fue fotografiado, algunos de los cuales siguen viviendo aún hoy en día. En algunas fachadas pueden verse familias enteras.

Foto: J.A. Padilla

La exposición comenzó con las 388 fotografías que se realizaron en su momento. Hoy existen cerca de ochocientas obras formadas por los vecinos que no fueron fotografiados en su momento, pero han querido inmortalizar su imagen.

Foto: J.A. Padilla

En la iglesia del pueblo cuelgan los retratos de aquellos vecinos que no tenían casa propia o las vendieron posteriormente para irse a otro lugar.

Foto: J.A. Padilla

Con el tiempo, las pinturas se han convertido en un símbolo de identidad del municipio.  Son los ojos de Mogarraz.

 

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