Alcalá del Júcar

Panorámica de Alcalá del Júcar. Foto: J.A. Padilla

La serpenteante carretera nos descubre a uno de los pueblos que, si no es el más bello, puede ser el más espectacular que encontramos en la geografía española. No cabe duda que Alcalá del Júcar es uno de los pueblos más espectaculares por su situación y por el excepcional paisaje que forma la Hoz del río Júcar sobre la que se asienta el pueblo. En 1982 fue declarado Conjunto Histórico Artístico Alcalá de Júcar, cuyas casas se encuentran sobre la gran roca que forma el meandro del río y suben hasta el castillo situado en el punto más alto del farallón. El castillo es de origen árabe y él se debe parte de su topónimo (al-Qa`la), aunque derrumbamientos, modificaciones y diversas restauraciones han borrado buena parte de su origen islámico.

Foto: J.A. Padilla

Una vez aparcado el coche en la parta baja de la ciudad, junto al río, no podemos resistir la tentación de adentrarnos en el laberíntico entramado de casas y subir hasta el punto más alto, el castillo. Y aunque se adivina un paseo que nos exigirá algún esfuerzo, no dudaremos, ni debemos hacerlo, en llevarlo a cabo. Sin prisa porque hay muchos roncones que descubrir. El paseo lo iniciaremos sobre el bello puente sobre el Júcar construido en el siglo XVIII, aunque pueda parecer más antiguo. Luego iremos recorriendo la estrecha calle que parece no tener final en la que descubriremos que las casas son, en realidad, cuevas excavadas sobre la roca. Estas cuevas son célebres por sus múltiples usos, nidificación de palomas, establos y farmacias naturales. Pero de especial interés son los túneles de los bares como la cueva de Masagó o la cueva del Diablo.

Foto: J.A.Padilla

En mitad de nuestro camino encontramos la entrada a la cueva del rey Garadén, la cual recibe su nombre de un rey musulmán que estuvo en la zona y dominaba el castillo, la aduana y la antigua posada mora, que se encontraba allí ubicada. Tiene alrededor de 750 años de historia y posee un gran mirador. Esta cueva era una especie de aduana, de puesto de vigilancia para toda la gente que venía de Castilla La Mancha e iba rumbo al levante, pagara el tributo de paso. Con la reconquista cristiana y la consiguiente expulsión de los árabes, se transformó en unos grandes palomares, perdiendo así su función bélica. Justo debajo de la cueva de Garadén, se encuentra la cueva del Diablo.

Foto: J.A. Padilla

Con la reconquista cristiana y la consiguiente expulsión de los moros, no se sabía qué utilidad darle a la cueva. Se transformó en unos grandes palomares, perdiendo así su función bélica. Justo debajo de la cueva de Garadén, se encuentra la cueva del Diablo.

Foto: J.A. Padilla

Según las Relaciones Topográficas de Felipe II,  el nombre de la localidad viene del lugar sobre el cual está asentado y que era llamado por los árabes alcarra, que significaba cosa de Dios o de oración. Otras teorías acerca de su nombre lo han relacionado con la palabra alcalá, que en árabe significa castillo, por lo que el significado del nombre de la localidad sería castillo del río Júcar.

Castillo de Alcalá del Júcar. Foto: J.A. Padilla

 

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