Valderrobres

Foto: J.A. Padilla

Situados al otro lado del puente que cruza el río Matarrañas, se observa todo el centro histórico de la villa de Valderrobres. Un centro que divide el propio río: el casco urbano, al norte; y el arrabal al sur. El arrabal es fácilmente distinguible por las casas asomadas sobre el río. El centro histórico se eleva hasta la iglesia de Santa María y el castillo.

Puente y Arco de San Roque. Foto: J.A. Padilla

Ambos monumentos son los más importantes de la villa. Pertenecen al estilo gótico, un estilo que ya se aprecia en el puente y en el Arco de San Roque, una de las siete puertas de entrada a través de las murallas, así como el Torreón de Valentinet, el Palau, el Hospital y la Fonda de la Plaza.

Arco de San Roque. Foto: J.A. Padilla

La construcción del puente parece estar asociada a la de sus murallas, en torno a 1390. Se trata de un puente medieval, de cuatro ojos,  y provisto de tajamares en forma de cuña pensados para protegerlo de fuertes riadas y evitar la acumulación de troncos. El puente atraviesa la antigua puerta principal de acceso al recinto amurallado. A finales del siglo XVI  este portal fue consagrado a San Roque, protector ante las epidemias y patrón de la población, quedando hoy en día como uno de los portales mejor conservados de todo el conjunto.

Casa Consistorial. Foto: J.A. Padilla

Entrando en la Plaza nos encontramos con la Casa Consistorial y diversas casas como Casa Molés, Casa Foz, Casa Pereret, Casa Loscos, etc. El Ayuntamiento se encuentra en la Plaza Mayor, en la que además se encuentran otros edificios de gran valor arquitectónico, como la llamada Fonda de la Plaza, un antiquísimo edificio del siglo XIV, que antiguamente era el edificio destinado a la recaudación de impuestos para, en el siglo XVI, convertirse en la casa del justicia y los notarios, hasta convertirse en fonda.

Casa Pallarés, o La Fonda. Foto: J.A. Padilla

En la plaza también encontramos la Casa Pereret, un magnífico edificio de cinco alturas en cuya fachada se ve el escudo familiar y sólido balcón de ménsulas onduladas. Frente a esta se encuentra la Casa Pallarés, otra casa señorial que conecta con las escaleras de el Pelleric. Desde estas escaleras accedemos al casco antiguo. Nuestro recorrido por la plaza termina con la Pensión Moderna, situada frente al Ayuntamiento.

Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

El edificio del Ayuntamiento contiene una lonja, además de las dependencias administrativas. De estilo gótico manierista, su fecha de terminación está esculpida en la fachada, año 1599. En el escudo se aprecian las figuras de dos grifos, macho y hembra. En el siglo XIX se decoró la fachada con una pintura alegórica en la que aún puede leerse el lema: “paz, unión y libertad”.

Foto: J.A. Padilla

En el Valderrobres medieval, existían siete puertas en contorno de las murallas, correspondiendo cada una a un camino hasta alguno de los pueblos del alrededor.

Foto: J.A. Padilla

Subiendo hacia la parte alta de la villa, encontramos el entramado urbano que caracteriza a Valderrobres, con sus casas que parecen cubrir los estrechos pasadizos de sus callejuelas. No tiene pérdida. Cuando llegamos arriba, nos encontramos con la iglesia de Santa María la Mayor. Construida en el siglo XIV, esta iglesia es uno de los más espléndidos ejemplos del gótico de la provincia de Teruel.

Iglesia Santa María la Mayor. Foto: J.A. Padilla

Algo más arriba, se encuentra el Castillo, perteneciente a finales del siglo XII, cuando coincidiendo con la Reconquista, era un torreón defensivo. En 1307, el arzobispo de Zaragoza impulsa la construcción de la Iglesia gótica y parte de la planta baja del castillo. Algo más tarde, en 1390, se transforma la vieja torre defensiva en un palacio para el arzobispo.

Castillo. Foto: J.A. Padilla

En 1430, el arzobispo Dalmau de Mur y Cervellón, centró su mecenazgo en sus contribuciones para finalizar la iglesia y reformar la segunda planta del castillo de Valderrobres, así como el muro del patio de armas y los accesos. A consecuencia de las desamortizaciones del siglo XIX, el edificio pasa a ser propiedad del Estado, lo que significó su abandono. Será a partir de 1980 cuando se recupera con una importante rehabilitación.

Foto: J.A. Padilla
El castillo se levanta en la parte alta de la villa, por lo que destaca su silueta desde el exterior. Desde su interior se pueden contemplar amplias vistas del valle del Matarraña.

La historia del Castillo de Valderrobres se inicia a finales del siglo XII y es una de las principales fortalezas de época gótica que existen en Aragón.

Foto: J.A. Padilla

En su interior destacan la sala de las Caballerizas, la sala Capitular, el salón de las Chimeneas, la sala de los Leones y la Cámara Dorada. La planta del recinto es de forma hexagonal irregular, adaptándose al terreno donde se asienta, con todos sus lados rectos, pero desiguales. En sus vértices hay cubos de mayor altura que el muro, rematándolo todo con almenas defensivas. El recinto se compone de tres niveles intermedios más uno superior o terraza. Tienen ventanas y vanos de formas diferentes según los pisos. En el primer piso se abren una serie de ventanas de medio punto. En el segundo piso las ventanas van decoradas con tracería gótica. En el tercer nivel había una bóveda gótica y unos amplios ventanales con arcos de medio punto.

Foto: J.A. Padilla

Las casas se adaptan al terreno en el que se asientan y, en muchas ocasiones, juegan con las formas y los volúmenes de forma que parecen caprichosa, pero que no lo es. Las casas está dispuestas aprovechando el espacio y el resultado es espectacular.

Foto: J.A. Padilla
 Hemos hablado al principio del puente de piedra, lugar de acceso a la villa. La construcción del puente se remonta a 1390, cuando el rey Juan I concede al arzobispo de Zaragoza y señor de Valderrobres privilegios de cobros y la fortificación del municipio. El puente, de arcos ligeramente apuntados y permite el acceso al casco urbano a través de la Puerta Torre de San Roque, una de las siete puertas de la antigua muralla que todavía se conservan.
Puente. Foto: J.A. Padilla

 El puente, además, divide a la villa. A la derecha del mismo se encuentra el barrio del Arrabal, una zona en la qe vive la mayor cantidad de los habitantes de Valderrobles, con escaso valor arquitectónico, pero que desde el exterior de la villa se aprecia su adaptación al cauce del río Matarrañas, el cual, dicho de paso, ha creado más de algún problema debido a sus crecidas.

Vista del barrio del Arrabal. Foto: J.A. Padilla

El tiempo parece detenido en Valderrobres desde hace siglos. La tranquilidad es una seña de identidad de esta villa.

 

 

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