Candelario

Foto: J.A. Padilla

Nadie diría que esta villa escalonada en la ladera de la sierra de su mismo nombre atan a los perros con longaniza. Al menos, hasta hace poco. Lo que si diremos cuando llegamos a Candelario es que pasear por su entramado callejero parece complicado, con las calles principales en el sentido de la pendiente y las calles y callejas secundarias transversales a las anteriores. Nadie espere encontrar una sola calle horizontal. Lo que todo el mundo debe esperar es que, con semejante circunstancia, vamos a encontrar rincones y casas con una estética especial y, aún a pesar de las cuestas, un paseo siempre relajante y placentero.

Foto: J.A. Padilla

Su grado de conservación le mereció la declaración en 1975 de Conjunto Histórico-Artístico. Sus callejas estrechas y empedradas son recorridas por sus conocidas regaderas, que son unos canales de agua recogida de las nieves de su sierra y de las frecuentes lluvias, un recorrido que no siempre es rectilíneo sino también curvo y con recovecos.

Foto: J.A. Padilla

Candelario es uno de esos típicos pueblos de montaña que conserva el encanto y la particularidades que le hacen diferente a otros lugares similares. Los viajeros pueden disfrutar de la arquitectura típica de sus calles y edificios, con varios siglos a sus espaldas

Foto: J.A. Padilla

. Muchas de estas construcciones aún conservan su estructura original, con tres niveles; en la antigüedad el último de los pisos se destinaba al desván, en el que, con el humo de la madera de castaño, se curaba la matanza, toda una industria en Candelario, de ahí el dicho al principio y de la relación de Candelario con la longaniza.

Foto: J.A. Padilla

Otra de las singularidades de la villa son las batipuertas, existentes en la entrada de casi todas las viviendas. Sobre su origen existen varas teorías: la de evitar la entrada de la nieve en las casas, al tratarse de un pueblo de montaña, o la que dice que por tratarse de un pueblo chacinero, las batipuertas permitían la entrada de la luz para trabajar pero no la de los animales a la caza de las viandas. Hay que recordar que la industria chacinera fue la principal fuente económica de Candelario, lo que dio origen al dicho de que en esta villa se ataban los perros con longaniza.

Ermita del Humilladero. Foto: J.A. Padilla

Entre sus monumentos podemos destacar la Ermita del Humilladero, dedicada al Cristo del Refugio, situada a la entrada del pueblo. También el edificio del Ayuntamiento, construido en 1894, un sobrio edificio de cuatro plantas en la que antiguamente estaba situada la cárcel en la parte alta del pueblo es digno de tenerse en cuenta.

Ayuntamiento. Foto: J.A. Padilla

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la que se mezclan diferentes estilos arquitectónicos, como el mudéjar, el barroco, el románico y el gótico. En el altar mayor de la iglesia encontramos una alegoría de la virgen. La iglesia se empezó a construir en 1329, aunque tuvo que reconstruirse en el siglo XVII al derrumbarse la anterior.

Foto: J.A. Padilla

La fachada está decorada con un rosetón de  tracería gótica y en lado norte destaca una sencilla portada con arquivoltas y las armas de los Zúñiga, duques de Béjar y señores de la villa de Candelario. La reconstrucción se realizó por iniciativa del duque de Béjar, que contribuyó  con fondos propios a la reconstrucción de la misma, de ahí que en la portada del lado norte figure su escudo.

Foto: J.A. Padilla

En la torre del templo, de 28 metros y entrada exterior, se instaló el reloj que marcaba el tiempo de la villa. Al igual que la iglesia, la torre primitiva era mucho más esbelta, pero en 1929, durante una tormenta, parte de ella se hundió y al reconstruirse ya no se remato.

Fuente de Perales. Foto: J.A. Padilla

El agua es la principal protagonista de Candelario. El agua corre por las calles y el agua fluye por las varias fuentes que encontramos en el pueblo. Hasta dieciséis fuentes existen o han existido: la Cruz de Piedra, la Romana, la Corredera Alta,  la de Perales, la de la Calle Mayor, la del Arrabal, la de la Calle de la Regadera, la de las Ánimas, la del Barranco, etc. etc.

Fuente de la Corredera Alta. Foto: J.A. Padilla

En Candelario, los ríos Cuerpo de Hombre, Chico y Barquillo llevan el agua a la villa, mientras la lluvia es recogida en las regaderas y trasladadas a los ríos de nuevo. El visitante se va encontrando con numerosas fuentes de las manan aguas limpias y transparentes desde el corazón de las montañas.

Foto: J.A. Padilla

Si el agua es fuente de vida, aquí, en Candelario, la vida mana en abundancia. Como l vida misma.

Foto: J.A. Padilla

 

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