Torla

Foto: J.A. Padilla

Torla es la puerta al Valle de Ordesa. Algo que se observa perfectamente cuando llegamos camino del Parque y nos detenemos para avituallarnos o bien para dejar el coche en el aparcamiento para coger la lanzadera hasta la pradera de Ordesa. La parada nos lleva a detenernos en esta villa. Nada más entrar en el pueblo nos damos cuenta de que ha merecido la pena la parada.

Foto: J.A. Padilla

Torla es un municipio típicamente montañés, típicamente pirenaico. Un lugar de pernocta y avituallamiento para los visitantes de Ordesa.

Foto: J.A. Padilla

Torla se asienta sobre el valle glaciar del río Ara, el río que atraviesa el valle. Su privilegiada ubicación se demuestra en la típica postal del pueblo rodeada por cinco imponentes picos de más de 2000 metros de altura, entre los que destaca el Mondarruego, de 2.848 metros.

Ayuntamiento. Foto: J.A. Padilla

En su centro urbano puede contemplarse la arquitectura tradicional altoaragonesa de sus casas, entre las que destaca varias casonas. Su aislamiento ha favorecido la conservación de una cultura propia y conserva en la actualidad tradiciones como el carnaval, la jota, el paloteao y la Danza del Rapatán, exclusiva de la villa.

Foto: J.A. Padilla

Pero, desde el punto de vista arquitectónico, Torla posee bellos rincones y pequeñas plazas en las que se encuentran sus típicas casas construidas en piedra, ventanas de doble arco y escudos nobiliarios en las fachadas. 

Iglesia de San Salvador. Foto: J.A. Padilla

Su único monumento es la Iglesia Parroquial de San Salvador, del siglo XVI, de estilo gótico tardío, en la que destaca su bella portada románica.

Foto: J.A. Padilla

La espectacularidad que se observa desde el exterior de la villa se observa cuando paseamos por sus pequeñas y estrechas callejuelas. El núcleo urbano de Torla se arracima en torno a un barranco que transcurre junto a la carretera, en el que destaca la torre de la iglesia. Consta de calles empinadas, en su mayoría con pavimento de losas o cantos rodados.

Foto: J.A. Padilla

De algunas casas sobresalen voluminosas y típicas chimeneas que observamos en otros municipios del Pirineo. También son característicos los balcones corridos y los amplios portalones.

Foto: J.A. Padilla

Al ser un lugar de avituallamiento de los visitantes del Parque Nacional de Ordesa, la villa posee una abundante y extraordinaria oferta hostelera y de tiendas con todo lo necesario para una feliz visita y estancia.

Foto: J.A. Padilla

 

 

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