Toro

Colegiata de Santa María la Mayor. Foto: J.A. Padilla

Toro, llamada “balcón del Duero” es una de las villas más importantes de Castilla y León, tanto por su historia como por su legado monumental. Sus calles y plazas encierran su pasado del que, afortunadamente, se conserva en gran medida. Su impresionante Colegiata de Santa María la Mayor es una joya arquitectónica. Y desde aquí podemos observar el campo castellano y, abajo, el río Duero atravesado por su impresionante puente medieval, del siglo XIII y sus 22 arcos apuntados de los que consta.

Puente medieval desde la Colegiata. Foto: J.A. Padilla

Declarada de interés turístico y conjunto monumental histórico-artístico, Toro ha sido sede real, y campo de batalla por el poder entre la reina Isabel la Católica y su sobrina Juana la Beltraneja. Y es que, tras la muerte de Enrique IV, padre de Juana y hermano de Isabel, una parte de los nobles castellanos apoyaron a Juana como futura reina de Castilla, mientras otros lo hicieron con Isabel, Será en la batalla de Toro, en el año 1476, cuando balanza se incline del lado de Isabel.

Iniciemos nuestra visita por el monumento más importante de Toro: la Colegiata de Santa María la Mayor, la cual comenzó a construirse en el siglo XII, siendo una de los mejores ejemplos del románico castellano.

Colegiata. Foto: J.A. Padilla

Las obras se extendieron más de lo normal en el tiempo, y fueron concluidas en el siglo XIII, realizándose su construcción en dos etapas: en la primera se realizaron las portadas laterales, los muros y las trazas, en piedra caliza; y la segunda, la cubierta y un cimborrio con torres adosadas, en piedra arenisca con tonalidades rojizas. El primer maestro que trabajó en su construcción utilizó la piedra caliza para levantar el edificio, utilizando técnicas muy vanguardistas para la época. Sin embargo, el segundo maestro utilizó elementos más antiguos estilísticamente hablando y utilizó la piedra arenisca en tonalidades rojizas como material base.

Alcázar. Foto: J.A. Padilla

Desde aquí observamos el Alcázar, una primitiva construcción del siglo X, aunque las reconstrucciones posteriores le hagan parecer más moderno. Posee unas murallas defensivas flanqueadas por siete torreones y formó parte del conjunto de murallas que defendían la ciudad. El alcázar fue lugar de residencia de los Reyes Católicos. Cercana a la Colegiata también se encuentra la Iglesia de San Salvador de los Caballeros, cuya obra data de principios del siglo XIII, en estilo románico-mudéjar. El templo perteneció a los Templarios hasta la extinción de los mismos. En la actualidad es un museo de arte sacro.

La entrada al casco histórico de Toro podemos hacerla por la Puerta de Corredera, una incluida en el tercer recinto amurallado de la ciudad de Toro construida en el año 1602 en honor de Felipe III. Su construcción con grandes bloques de sillería y su arco de medio punto sobre el frontón triangular se asemeja a  los arcos triunfales de la Roma Imperial, En su parte exterior central, se puede leer la siguiente inscripción:

PHILIPPO III HISPANIARVN REGI LONGE POTENTISSIMO ET INVICTISSIMO SENATVS POPVLVSQVE TAVRISANVS DEDICAVIT. IIII IDVS FEBRVARII ANNO MDCII. REGIO VRBIS PREFECTO GARSIA SILVA FIGVEROA.

Puerta de la Corredera. Foto: J.A. Padilla

En esta tierra el vino es importante. Tan importante para utilizarlo para hacer construcciones en lugar de agua. Por ejemplo el arco el Reloj, sobre la antigua puerta del Mercado, del siglo XVIII presume de haber amasado sus materiales con vino, según cuenta la leyenda.

Torre del Reloj. Foto: J.A. Padilla

Atravesando el arco sobre el que se sustenta la torre accedemos a la Plaza Mayor. La torre  se construyó en 1738 sobre los cimientos de la puerta del Mercado construida en el siglo XV en la muralla de Toro. Tiene casi 20 metros de altura y es uno de los edificios más visibles de la villa.  En la parte baja se encuentra una pequeña capilla que alberga una escultura del Sagrado corazón de Jesús.

Torre y Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

También encontramos el Palacio de las Leyes, del siglo XV, el cual debe su nombre a las célebres Leyes de Toro aprobadas en 1505. De él destaca su portada. El Palacio de los Alcañices, del siglo XVI fue el lugar donde murió el conde duque de Olivares.

Ayuntamiento. Foto: J.A. Padilla

En su enorme e impresionante Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento, un edificio del siglo XVIII con una galería de porte toscano y un ático con las armas de los Borbones. La iglesia de San Salvador, que perteneció al Temple, muestra una serie de pinturas murales que abarcan del siglo XIII al XVI. La iglesia del Santo Sepulcro, del siglo XII y de estilo románico-mudéjar, custodia un retablo de San Andrés y un Cristo de la Expiación, barroco.

Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

Toro es una villa que nos recuerda en cada rincón y en sus monumentos su extraordinario pasado y la importancia de esta tierra en la historia de España. Castellana e ilustre.

 

 

 

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