Peñaranda de Duero

Entrada a la Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

Cuando se entra a la Plaza Mayor de Peñaranda de Duero nos encontramos con un paisaje que levanta admiración y emoción. La hermosa plaza, rodeada de extraordinarios edificios, el contraste entre el tipismo castellano con los palacios renacentistas con el castillo al fondo, varado en el horizonte, asomando por encima de la plaza nos parece estar en un sueño, en un paisaje inventado. Y sin embargo es real. Tan real que en 1931 todo ese conjunto arquitectónico, castillo incluido, fue declarado Monumento Histórico Artístico.

Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

Bajo la mirada y vigilancia del imponente castillo, el publo es aún más que lo que hemos visto en la plaza. Saliendo de ella subimos por la calle Real y llegamos a la plaza del Duque, donde encontramos el rollo jurisdiccional.

Calle Real. Foto: J.A. Padilla

Hemos ido dejando atrás, y las que encontraremos en adelante, casonas nobles y viviendas tradicionales de piedra y adobe junto con resto de una antigua muralla, mientras en lo más alto siempre vigila el castillo. No cabe duda que estamos ante una de las poblaciones más bellas de la provincia de Burgos. Lo que no es poco.

Posada Ducal. Plaza Mayor. Foto: J.A. Padilla

Una vez tomado contacto con Peñaranda, volvamos a su monumental Plaza Mayor y veamos los edificios que la componen. La Iglesia de Santa Ana,de estilo barroco y construida en 1540, es un templo de una sola nave construido a mediados del siglo XVI siguiendo trazas del Gil de Hontañón. En la portada, de estilo barroco se aprecian varios bustos romanos traídos de antiguo asentamiento romano de Clunia, cercano a Peñaranda.

Palacio de Avellaneda. Foto: J.A. Padilla

El Palacio de Avellaneda, encargado por don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, es un bello ejemplo de arquitectura renacentista española. Su portada, que muestra el escudo de los Zúñiga se abre a la gran plaza. En su interior se encuentra un elegante patio central y sus estancias están bellamente decoradas.

Colegiata de Santa Ana. Foto: J.A. Padilla

El Convento de San José fue construido a las afueras de la villa en el siglo XVI y fundado por el Duque de Peñaranda, D. Juan de Zúñiga, y ocupado en su origen por la Comunidad de Frailes Carmelitas Descalzos. En su fachada aparecen los escudos de los Duques y una estatua en piedra de San José, en su interior se admiran altares con retablos y un friso de azulejos talaveranos fechados en 1755.

Castillo. Foto: J.A. Padilla

Volvemos desde aquí a contemplar el Castillo de Peñaranda, cuya construcción original data del siglo X por orden del infante Fernán González, y cuyo fin fue frenar el avance de los árabes en plena Reconquista. En el centro, se levanta la torre del homenaje, de planta cuadrada, que cuenta con cuatro pisos de vigas de madera. La antigua muralla, de la que se conservan unos pocos metros, protegía el castillo y el pueblo.

Torre del homenaje del Castillo. Foto: J.A. Padilla

Un elemento interesante y curioso es la Botica de Lucas Jimeno, considerada la botica más antigua de España. Desde el siglo XVIII hasta nuestros días sigue prestando sus servicios gracias a sus ocho generaciones de boticarios. Cuenta con todo lo necesario:botica, rebotica, laboratorio y jardín de plantas medicinales.

Torre de la Colegiata. Foto: J.A. Padilla

Peñaranda de Duero está situada en una tierra plagada de historia, de cultura y de grandes monumentos. Pero, a pesar de ello, Peñaranda destaca por si sola al contar con todos los elementos necesarios para convertirse en una de las ciudades medievales mejor conservadas de Castilla.

Puerta de la Muralla. Foto: J.A. Padilla

 

 

Anuncios