Pastrana

Foto: J.A. Padilla

En la vega del río Arlés, entre el Tajo y el Tajuña, se encuentra la Villa Ducal de Pastrana, cuyo patrimonio artístico y cultural le ha otorgado el título de Conjunto Histórico Artístico. Pero además, Pastrana se enriquece con personajes como la Princesa de Éboli, enviada aquí por Felipe II y confinada en su palacio por sus intrigas en la corte. O Santa Teresa de Jesús que fundó aquí sus conventos carmelitas, los de las Franciscanas Concepcionistas y del Carmen, en el siglo siglo XVI, este último sede del Museo de Historia Natural. O Leandro Fernández de Moratín. O Camilo José Cela, quien la inmortalizó retratándola en su Viaje a la Alcarria.

Foto: J.A. Padilla

Ya desde el inicio de nuestra visita podemos contemplar las casonas y palacios: la Casa del Caballero Calatravo, el Palacio de los Burgos, la Casa del Concejo, la Casa de los Canónigos, la Casa de la Inquisición, etc.

Palacio Ducal. Foto: J.A. Padilla

El punto neurálgico de la villa es la Plaza de la Hora, gobernada por el imponente Palacio Ducal  del siglo XVI y de estilo renacentista y con abundancia de elementos manieristas y su elegante portada plateresca. Fue proyectado por Alonso de Covarrubias. Está situado junto a la muralla de Pastrana y delante se dispuso una plaza de armas.

Balcón Dorado. Foto: J.A. Padilla

En la torre de levante, conocida como Cámara de la Reja Dorada, estuvo retenida la princesa de Éboli, doña Ana de Mendoza y de la Cerda, entre 1581 y 1592, por orden de Felipe II, y solo se le permitía asomarse al exterior durante una hora al día, razón por la cual la plaza tiene este nombre.

Colegiata. Foto: J.A. Padilla

La Iglesia y Colegiata de la Asunción data del siglo XIV, con añadidos posteriores como su portada gótica del XV y la gran reforma del XVII que predomina en su actual estructura. Está adosada a la iglesia gótica de la Orden del Temple, de los siglos XII-XIV.

Convento de las Carmelitas. Foto: J.A. Padilla

En el interior de la colegiata destaca un retablo de Matías Jimeno. También se puede visitar el Museo Parroquial donde se guardan tapices medievales del siglo XV. Merece atención el Cristo románico del siglo XIII. En cuanto a las pinturas, tienen varias obras de Carreño, Luis Fernández y El Greco. En el interior del templo, en la cripta, reposan los restos de la legendaria princesa de Éboli.

Fuente de los cuatro caños. Foto: J.A. Padilla

Uno de los monumentos civiles más característicos es la Fuente de los Cuatro Caños, con un pilón hexagonal y cuatro mascarones de los que parten los chorros de agua, rematado con un pináculo, orbe y cruz de hierro.

Foto: J.A. Padilla

En su Viaje a La Alcarria, Camilo José Cela escribe: “A la mañana siguiente cuando el viajero se asomó a la plaza de la hora y entro de verdad para su uso, en Pastrana, la primera sensación que tuvo fue la de encontrarse en una ciudad medieval, una gran ciudad medieval.”

Foto: J.A. Padilla

En efecto, mientras caminamos por sus calles vemos que estamos en una pequeña villa por su tamaño, pero en una gran ciudad medieval. Conserva muchas huellas de su gran pasado. En sus calles se respira ese aire antiguo, esa historia fecunda en la que nos sumergimos mientras vamos descubriendo sus extraordinarios rincones.

Foto: J.A. Padilla
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